viernes, 17 de agosto de 2012

Quien sabe si con el tiempo...9#


No sabía qué hacer, ni a dónde ir… Sentía ganas de llamar a Jordi, para, en cierto modo, declararle su amor.
Pero a pesar de eso, prefirió marcharse de allí. No le importó que la ropa que llevaba, estuviera en casa de Jordi, y que aún quedaran muchos días para volver. Llevaba algo de dinero encima, así que decidió ir a la estación. Allí se tiró horas llorando, mientras miraba todas las llamadas perdidas de Jordi. Después, quiso comprar un billete para volver a Córdoba, pero si volvía, en casa le esperaba una montaña de preguntas de sus padres.
Por allí, pasó una pareja de unos jóvenes de su edad, más o menos. Como Estela lloraba desconsoladamente, se preocuparon por ella, y empezaron a intentar consolarla. Ella les contó la historia de todo, ellos vieron que lo más conveniente era que llamase a Jordi. Eso hizo, lo llamó.
Para Jordi recibir su llamada, fue un gran alivio, parecía que hasta le había vuelto el alma al cuerpo. Salió corriendo hacia la estación, para ir a recogerla. Tardó lo menos posible, lo había pasado muy mal, y por su cabeza pasaron las peores ideas, y necesitaba sentirla cerca de él, y sentir su respiración, y el ritmo de sus latidos.
En cuanto la vio, salió corriendo hacia ella para abrazarla. No había tenido en cuenta, que a su lado, estaba una pareja, eso no le importó mucho, pero le sorprendió, pues Estela no conocía nadie allí.
Jordi quiso saber que era lo que le había pasado, cómo había llegado hasta allí. Estela lo que quiso fue volver a la playa, la brisa la tranquilizaba, y eso era lo que necesitaba. Como le daba palo dejar a la pareja ahí, tirados, después de ayudarla, les propuso que los acompañasen.
Decidieron volver a la playa en autobús, para ir más tranquilos, y llegar antes. Durante el trayecto, Jordi no soltó a Estela en ningún momento, la abrazó todo el tiempo. Estela, se sintió protegida, sentía que nada malo, le podía pasar acompañada de él.






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